comunicación estratégica, venezuela, miami

Carla Alvarenga. Directora de Estrategia de CreaComunicaciones

Para mover la miel en el fondo de su taza de té, Carla usa una cucharilla diminuta de madera trazando el movimiento en dirección de las agujas del reloj. No toma café, sólo té, haciendo girar la paleta como una manecilla que marca el tempo de sus maneras pausadas.

De lejos parece parsimoniosa, pero cuando al final del día ves su lista de quehaceres resuelta te preguntas si habrá creado una nueva tendencia para la eficiencia que no tiene que ver con el stress ni las angustias estereotípicas del mundo corporativo. Hay más bien método y disciplina, voluntad forjada a mano, respiración. Como un Moisés parado frente a su destino con el peso de la historia en la espalda, pidiéndole con serenidad -pero no menos firmeza- al Mar Rojo que tenga la bondad de dejarlos pasar porque el pueblo de Dios debe llegar a salvo a la otra orilla. Entonces el Mar Rojo va y se quita, gustoso de colaborar.

Si fuera una santa, que no lo es, sería la patrona de las causas difíciles. Por eso asumió el reto de consolidar nuestra oficina en otro país. Sí, sabemos que en términos relativos Miami está más cerca que algunas ciudades del interior de Venezuela, que nos veremos con la frecuencia que impone el teletrabajo y que acumularemos millas como para viajar a Tailandia for free, pero hoy nos duele reconocer que Cerati tenía razón: “poder decir adiós es crecer”.

La de nuestra empresa es comunicación hecha por y para gente real. Eso hace no sólo que lo hagamos bien, sino que en días como hoy decidamos dejarnos arrastrar por el guayabo para decirle a Carla que la vamos a extrañar. Que aunque sabemos que todo va a estar bien, esta no-despedida se nos vuelve un nudo en la garganta. Hoy nos sentimos capaces de gimotear tristeza sobre todas las tazas de té endulzadas de manera corriente, sin método. Pero nos reponemos enseguida porque son muchos los retos que tenemos en ambas orillas y seguimos trabajando asidas a la certeza de que no importa dónde estemos: nuestro equipo gana porque no se rinde.